VERONICA TREUER

TESTIMONIO


VERONICA PAZ TREUER DEL VALLE



En diciembre del 2006, a los 18 años, con 98 kg y recién comenzando la universidad, conocí al Dr. Francisco Pacheco. Un cirujano digestivo que estaba recién empezando a hacer cirugías bariátricas en Concepción. Me llevaron mis papás explicándome que él hacia una cirugía para bajar de peso. Llegue con una historia muy similar a todos los pacientes bariátricos: siempre con problemas de sobrepeso, intentando las mil y una dietas, consultando con nutricionistas, psicólogas y psiquiatras. Obviamente nada nunca con efectos permanentes. El Dr me evaluó y 3 meses después estaba operada; me había hecho una manga gástrica y sin mucho esfuerzo comencé a bajar de peso. En el curso de casi un año había bajado 30 kilos, era una mujer nueva y feliz. Lamentablemente, la falta de madurez y de tomarle el real peso a la intervención a la que fuí sometida hicieron que volviera a recuperar el peso perdido y más.

Pasaron 10 años, ya estaba titulada y pesando sobre los 100 kilos. Con problemas de autoestima y obesidad mórbida; pero lo peor de todo es que estaba con pre-diabetes. Sin saber que existía la opción de re-operarme comencé con tratamiento medico, pastillas para bajar de peso y tratar de hacer algo de actividad física, pero claramente me costaba mucho bajar de peso.

Por esas cosas de la vida volví a control con el Dr Pacheco. Me explico que existía la opción de re-operarme, una cirugia revisional. Ahora ya no eran 2 opciones sino 3: By pass, Manga y Santoro. Me controló un par de meses, me pidió que bajara el 10% de mi peso y me hizo los exámenes preoperatorios. Después de tener todo listo, me explicó que la mejor opción para mi era un Santoro… Fijamos la cirugia para el 4 de enero.

Llego ano nuevo, me despedí de mi antigua vida y dí la bienvenida a un 2017 mucho mejor que el año que se iba…

Y llego el 4 de enero… recuerdo los nervios que tenia… con el karma de que los médicos son ‘‘yeta’’ y por lo gral sus procedimientos se complican me fui aterrada a pabellón, pero siempre confiando en dr pacheco…

Desperté y estaba sin sonda, la cirugia había salido bien… Uff respire aliviada. Estuve hospitalizada 3 días y me fui de alta, con un régimen liquido para pasar a papilla en 7 días.

Hasta aquí todo bien. Tenia mi primer control con el dr el viernes 13, pero por esas cosas de la vida no me pudo ver y lo reprogramamos para el lunes 16. Le pedí autorización para irme a quillon con el compromiso de no estar al sol para no deshidratarme y así lo cumplí.

Lamentablemente durante el fin de semana me decaí y lo único que quería era dormir. Me obligaban a tomar liquido para no deshidratarme. Llego el lunes  y me dolía mucho la espalda. Vine a control sabiendo que algo no andaba bien y efectivamente así fue, el dr me mandó a la urgencia para que me tomaran exámenes. Estaba con fiebre por lo que el Dr me dejo hospitalizada. Paso lo que mas temía, estaba filtrando. Así comenzó una serie de eventos desafortunados, entradas y salidas de la clínica, hasta que por fin el 10 de marzo me fui de alta.

Ahora comenzaba mi parte…. Recuerdo cuando llegue a mi casa no fui capaz siquiera de subir la escala. Me tocaba retomar mi vida, que había estado en stand by por 2 meses y medio; seguir todas las indicaciones al pie de la letra y de a poco ir retomando mis actividades.

A medida que fue pasando el tiempo fui ‘‘creciendo’’ con los regímenes que me dejaba Fresia (la nutricionista), el dr me iba encontrando bien en los controles y sentía que tenia mas energía para hacer mis actividades del día a día. Volví a trabajar en abril y de a poco todo se fue normalizando.

En mayo comencé a entrenar con Jorge (Kinesiólogo), me tocó volver a activar músculos que hace mucho tiempo no se movían. Cuantas veces no me fui a blanco por el esfuerzo (que si lo pienso ahora, era nada). Pero de a poco me fui superando y pasé de ser una persona sedentaria a hacer actividad física por lo menos 3 veces a la semana.

Desde que me operé he bajado casi 30 kilos y 8 tallas de pantalón. A estas alturas puedo comer casi de todo, pero no lo hago. Hay cosas que decidí eliminar definitivamente y no porque me vaya a generar un malestar comerlas, sino porque realmente no las necesito. Creo que esta cirugía hace mas que achicar el estomago y alterar la absorción. Esta cirugía ‘‘reseteo’’ mis hábitos alimenticios y generó un nuevo estilo de vida.

Definitivamente esta ha sido una tremenda experiencia llena de altos y de bajos, pero definitivamente vale la pena… recién estoy comenzando este camino y si hay alguien que le debo agradecer esto es al equipo humano del COBEC. En especial al Dr Pacheco por su constante preocupación mientras estuve hospitalizada, a Carlita por apoyarme durante todo el proceso pre-operatorio, incluso más que mi propia familia, a Fresia por contestarme los whatsapp a la hora del queso para ver si podía comer tal o cual cosa y por esos consejos de la vida impagables y a Jorge por motivarme día a día para lograr mis metas.

Ahora que puedo mirar hacia atrás y ver el camino que he recorrido creo que definitivamente lo haría de nuevo y por ningún motivo lo haría con un equipo que no fuese el COBEC
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COBEC - Centro de Obesidad Concepción